
Fue en una habitación oscura. Sólo se veían sombras e incertidumbre. Se acerco a mi cabizbaja, vestida de blanco y sin mostrar su mirada. "Nadie puede mirar a los ojos al diablo"
Hoy he hecho un pacto con el diablo. No le vendí mi alma, ni mi vida le pertenece, pero hicimos un trueque. Él me dio una solución, yo le di algo de mi pasado, un recuerdo. Un detalle que en mi memoria ya suena indescifrable. Nunca sabré que es lo que le di. Sólo espero que no fuera importante, que mi vida no pierda ningún sentido sin él. Lo que sí se es que mereció la pena. Ahora ella está un poco más a salvo, no está alejada del dolor pero al menos no tendrá que preocuparse de esto. El diablo lo solucionó. Y el diablo es muy bueno haciendo su trabajo si la recompensa vale la pena. ¿La ha valido? sólo él lo sabrá y por lo tanto sólo me queda confiar en su palabra.
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