Hoy desperté y me faltabas tú.
Ver tu cabeza apoyada en mi pecho, tu melena despeinada, notar nuestras manos entrelazadas, tus respiraciones profundas, poder acariciar tu piel,... tu suave y delicada piel, por la que me perdería y no querría que me encontraran.
Eché en falta despertarte con un beso por puro egoísmo, sólo para verte sonreír, presenciar como te estirabas y abrías esos ojos oscuros y brillantes como la noche.

Hoy deseé que estuvieras aquí
para dejar los juegos a un lado,
para poder ser nosotros mismos.
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